El negrito
“Cuando estés cachonda perdida quiero que te arrodilles delante de mí y que comiences a comerme la polla. Sé que mi polla te va a encantar porque no te la vas a poder meter toda en la boca de lo grande que es y eso te va a aponer muy perra. Sé que estás deseando comerme la polla”
Yo era incapaz de decir nada. Entre sus palabras, mi mente que no dejaba de imaginarse la situación y su lengua que recorría mi oreja, mi coño estaba chorreando deseando sentir su gran pollón.
El negrito II
Me lamía el coño con su lengua y con su labio inferior desde el culo hasta el clítoris con una dulzura y a la vez con una pasión maravillosa. Me estaba haciendo perder del todo el control. Estaba apunto de hacer que me corriera y aún no me había metido nada. Y me corrí cómo una puta en su boca. ¡Joder, cómo disfrute de esa primera corrida! Y él también, pues apretó su boca contra mí cómo si quisiera comerse todos mis flujos.
El negrito III
Cuando me metió todo su enorme capullo en mi raja, lancé un gran grito de gusto. Nunca había tenido algo tan gordo dentro, pero era maravilloso. Poco a poco fue introduciendo ese pollón, cada vez un poco más dentro, cada vez un poco más llena y cada vez gozaba más. Estaba sintiendo cosas maravillosas. Su polla me llenaba entera y me estimulaba todas las partes de mi coño.