Llegamos a su casa 20 minutos después de salir de la discoteca. Ya en el ascensor habíamos empezado el magreo. Y, además de un enorme pollón, tenía unos labios súper carnosos que besaban divinamente. Como disfrutaba mordiéndoselos y chupándoselos.
Ya en su casa nos dirigimos directamente a una habitación dónde había una cama de matrimonio. Poco a poco nos fuimos desnudando mientras nos besábamos descontroladamente. Cómo había supuesto tenía un cuerpo espectacular. Menudo pecho, qué abdominales más marcadas. Pero lo mejor estaba por llegar.
Aunque le había palpado algo descomunal, ver algo tan grande me sorprendió y me descolocó. Era un pollón enorme, yo que sé, más de 25 centímetro. Pero es que además era gordísima. Yo no sabía si eso podría entrar en mi coño. Pero el se encargaría de que entrara, estaba segura.
No me dejo comérsela, pues nada más desnudarme me tumbó sobre la cama y empezó a magrearse conmigo mientras me besaba con esos carnosos labios. Era una maravilla sentirlos junto a los míos. Pero sería mucho mejor sentirlos por todo mi cuerpo.
Pronto bajó su boca hasta mis tetas. Succionaba mis pezones cómo nunca antes lo había hecho. Me estaba excitando de una manera increíble. Mis pezones estaban durísimos y conforme más me las comía más me gustaba. Pero sentir esa boca en mi coño una sensación indescriptible.
Me lamía el coño con su lengua y con su labio inferior desde el culo hasta el clítoris con una dulzura y a la vez con una pasión maravillosa. Me estaba haciendo perder del todo el control. Estaba apunto de hacer que me corriera y aún no me había metido nada. Y me corrí cómo una puta en su boca. ¡Joder, cómo disfrute de esa primera corrida! Y él también, pues apretó su boca contra mí cómo si quisiera comerse todos mis flujos.
En ese momento el cambió de postura, se volteó hacía mí para que hiciéramos un 69. Yo me moría de ganas de comerle ese pollón que tenía y nada más tenerlo a mí alcance me lo metí en la boca cómo si del mejor manjar del mundo se tratara. Y para mi lo era, pues siempre había soñado con una polla de estas dimensiones.
Era enorme, no podía meterme en la boca ni la mitad de ese enorme miembro, pero con mi lengua la recorría entera de principio a fin. Le lamía los huevos, enormes también, se succionaba el capullo, le follaba con mi boca. Mientras él me estaba follando con dos de sus dedos.
Me follaba con mucha fuerza. Sus grandes dedos entraban y salían de mí con una rapidez que estaban haciéndome perder el control. A veces me detenía de mamársela, para gemir a gusto y disfrutar de las sensaciones tan maravillosas que me estaba haciendo sentir.
Pero luego volvía con aún más fuerza y mi boca deseosa de su leche se deslizaba por su polla con mayor rapidez. Estaba súper dura y muy venosa, estaba segura que estaba apunto de correrse. Además sus dedos ya me follaban a mil, con una pasión y una fuerza cómo si desearan que llegara al orgasmo ya mismo.
Cosa que consiguió rápidamente. Temblé, grité de gusto, apreté mis muslos contra sus dedos,…¡¡me corrí cómo nuca!! Parece que todo esto fue lo que él necesitaba para irse también porque en ese instante noté como su polla me estallaba en la boca. ¡¡Joder, que corrida!! No fui capaz de tragármelo todo y su semen chorreaba por mi boca. Me sentía muy puta pero me estaba encantando.
La noche no había hecho más que empezar. Y su pollón aún tenía que entrar en mi coño que le estaba esperando deseoso. Estaba súper perra. ¡Quería que me follara ya!
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