Fantasías en la oficina
Mi excitación iba en aumento. La situación me estaba encantando, el juego sexual me estaba volviendo loco y quería llegar hasta el final, claro. Pero quién fuera me estaba viendo. Y quería adivinar quién estaba jugando conmigo. Mi mirada recorrió varias veces el lugar. Escudriñe cada una de las caras buscando a mi cómplice. Pero no la encontré. Esto produjo en mí una excitación aún mayor. Cada vez deseaba saber más de ella. Así que me decidí a hacer lo que me había dicho.
Fantasías en la oficina 2
Mientras su boca besaba y mordía mi cuello y mi oreja, sus manos había ido desendiendo por mi torso hasta llegar hasta mi polla que se encontraba totalmente excitada. Me frotaba la polla con una mano, mientras la otra volteó mi cara para besarme. Mi cómplice tenía unos labios húmedos, muy carnoso que besaban de una forma muy apasionada. Cómo estaba abrazada a mi, en mi espalda podía notar unos pechos grandes y duros. Estaba muy excitado. Sentirme tan vulnerable y saber que ella podría hacer lo que quisiera conmigo me estaba poniendo malísimo.
Fantasías en la oficina 3
Cuando desperté busqué su cuerpo en la cama. Me quité la venda. No había ni rastro de ella en la habitación. Sólo había una nota en la mesilla de noche. “El juego ha terminado por hoy. Pero continuará. Sigues sin saber quién soy. Me encantará ver tu cara mañana en el trabajo intentando adivinar quién de nosotras te ha echado este polvazo. No creo que me descubras.”