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El motero

Pronto no pude reprimir mis instintos, le bajé el pantalón, me arrodillé delante de él y comencé a comerle la polla como una posesa. Tenía un pollón enorme. No me cabía entero en la boca pero yo me lo metía todo lo que podía mientras mis manos acariciaban sus huevos y jugaban con su ano. Él gemía de gusto con sus ojos cerrados mientras estaba apoyado en la pared.

Follando en clase

Ella gime descontrolada. Ninguno de los dos somos capaces de retener nuestros instintos. Sabemos que en cualquier momento puede entrar alguien, pero no somos capaces de parar. Ahora la apoyo sobre el pupitre que estaba yo ocupando y comienzo a follármela allí encima. Ella me mira mientras me la estoy follando. Se la meto hasta el fondo. Ella grita de gusto mientras se corre por primera vez. La noto temblar de placer.

La lolita

Pues yo quiero hacerle realidad esa fantasía erótica que tiene. Y me he comprado un trajecito de lo más sensual para él. Esta noche cuando este viendo la tele me disfrazaré de lolita para él y poco a poco le excitaré hasta que ya no pueda más y desee follarme con todas sus ganas.

Lencería erótica

Entonces empezará a masajearme el clítoris con su lengua, jugará con él cómo sólo él sabe. Recorrerá con su lengua toda mi rajita desde el culo hasta mi clítoris y empezará a follarme con sus dedos para hacerme gemir de placer. Mientras me está follando con sus manos su lengua seguirá jugando con mi botoncito. Estaré ciega de gusto y seguramente me iré una o dos veces en su boca, llenando su boca con mi flujo.

Piscina voyeur

Me tiró en el césped y fue cómo una posesa a comerme la polla. Dios, con que deseo y con que pasión me comió la polla. Sus lametones eran brutales y cuando la engullía se la metía hasta el fondo. Notaba como mi capullo rozaba con su garganta. Mi mujer siempre ha tenido el don de poderse meter la polla hasta el fondo. Y eso me encantaba.