Antes os he dicho que estaba deseando que uno de esos pollones me penetre y que me llenen completamente. Pues allí tenía cuatro que estaba deseando meterme. Con lo empapada que estaba, seguro que entraría sin problemas. Así que me puse a cuatro patas deseando que una de esas descomunales pollas me follara como una perra.
Fue una gozada sentir como esa polla me llegaba poco a poco cada vez más hasta dentro. Conforme iba entrando más y más mis gemidos se iban convirtiendo en gritos de placer. Estaba gozando como una loca. Cuando me llego hasta el fondo sentí como estaba totalmente llena. Esa polla estaba estimulando todos mis zonas erógenas, por eso a la segunda embestida completa que me hizo me corrí como nunca antes lo había hecho.
Mis gritos eran fortísimos. Pero es que estaba gozando como una perra. Los chicos se alternaban. Me iban follando uno tras otro. Yo mientras lo hacía le comía la polla a los otros tres. Una en la boca, dos en mis manos. Era mi sueño y lo estaba gozando como nunca. Me corría una y otra vez. Y todavía podía gozar un poco más.
Uno de ellos se sentó debajo mío para metérmela por el coño mientras otro de pie me la metía por el culo. Si antes me sentía plena, después de tener esos dos pollones, uno en cada orificio, estaba extasiada. Era una sensación maravillosa. Era la mejor sensación que había sentido en mi vida.
Poco a poco se fueron corriendo mis negritos. Lo hacían encima de mí. Uno en la boca, el otro dentro mi culo. Una verdadero placer para acabar el mejor sueño de mi vida. Pero estoy deseando sentirlo en realidad. ¿Dónde encontraré a cuatro negros dispuestos a penetrarme? ¿Algún voluntario?
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