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Fantasías Voyeur -> Fantasía erótica voyeur: Follada en el cine


Me encanta que miren. Sí, disfruto sabiendo que un chico se está poniendo cachondo sólo con mirarme, me gusta sentir que quieren follarme,... ¡y eso me pone muy cachonda! Siempre he tenido la fantasía de montármelo con mi pareja en un sitio público. Y saber que nos pueden descubrir, que nos pueden estar observando.

Nunca he tenido la ocasión de hacerlo hasta ahora. A mis parejas anteriores no les gustaba esa sensación. Pero por suerte a mi actual pareja parece que también le encanta. Hemos hablado alguna vez de ello. Él es cómo yo, le encanta el voyerismo. Aunque no nos gusta mirar, sino que nos miren. ¡Que nos observen nos pone a cien!

La semana pasada fuimos al cine. Los domingos por la tarde me gusta estar tranquila. Además, tenía ganas de pasar la tarde juntos. La peli nos gustó mucho. Además, tenía algunas escenas muy eróticas que me habían puesto muy cachonda. Pero más me gustó la película que hicimos después.

Camino del coche hacia el aparcamiento empezó a correrme una idea por la cabeza. Veía la gente andar entre los coches y cómo estaba cachonda empecé a pensar que sería genial montárnoslo en el coche allí mismo.

Además, el coche de mi novio tiene los cristales de detrás pintados. Sería una pasada follármelo allí, sabiendo que cualquier persona nos podía ver. El morbo de ser descubiertos u observados me ponía muy perra.

Le agarré fuerte, le di un besazo y agarrándole la polla le dije al oído que quería follarle allí mismo. Su primera reacción fue de sorpresa, pero pronto se dio cuenta de lo morboso del lugar.

En cinco minuto estábamos  en la parte de atrás de su coche, yo de rodillas encima de él restregando mi coño con su paquete. Llevar falda fue todo un acierto, esta comodísima. Mi tanga estaba empapadísimo y el estaba muy duro. Se lo notaba por debajo del pantalón. El sentía cómo las posibles miradas de los transeúntes y estaba desbocado. Los besos eran increíblemente pasionales. Me mordía el cuello lleno de deseo.

Me estaba poniendo muy mala. Me moría de ganas de meterme su polla y sentirla toda. No quería esperar más así que me quité el tanga, mientras él se bajaba el pantalón hasta los tobillos dejando al descubierto lo que tanto anhelaba: un pollón  duro tieso y duro como una roca. Ver lo duro que estaba me puso aún más perra así que me abalancé sobre ella y me la metí entera toda de una.

Estaba empapadísima así que entró sin problemas. Y empecé a moverme y a follarle cómo una loca. Mis embestidas estaban llenas de deseo. Quería que rompiese en dos.

Mis cabalgadas eran muy rápidas. Él gozaba con los ojos cerrados pero yo miraba por los cristales viendo la gente alrededor. Estaba muy perra por morbo. ¡Y aún me ponía más perra! Así que me movía todavía más rápido y con más fuerza. Mi primera corrida fue increíble. Me estremecí y temblé entera.

Y mi novio no parecía que iba a tardar mucho. Pero yo quería otro orgasmo. Quería correrme otra vez. Así que aumenté el ritmo. Me ponía muy cachonda la situación así que tampoco me haría falta mucho para volver a llegar al orgasmo.

Además, quería toda su leche en mi coño. Quería notar su polla estallando dentro de mí y sentir su semen recorriendo mi coño. Cómo estaba tomando la píldora no había ningún problema.

Mis movimientos y embestidas eran ya brutales. Estaba seguro que alguien estaba viendo cómo se movía el coche y me estaba muriendo de gusto.
La corrida de mi novio y su grito de placer fueron increíbles. Su polla me reventó dentro y un enorme chorro de leche recorrió mi coño. Esa sensación hizo que yo también me fuera y me corrí por segunda vez. Pero esta corrida fue aún mejor que la primera.

Fue un polvazo espectacular. Había cumplido mi fantasía y, además, había sido mejor que en mis pensamientos. Allí me quedé,  abrazada a él y disfrutando de todo lo que había pasado.

Fantasía erótica voyeur: Follada en el cine